lunes, 4 de agosto de 2014

Componentes de los géneros literarios

Bueno, en esta entrada vamos a hablar sobre los distintos componentes de los géneros literarios.
Narrador:
Es la voz que cuenta y relata sucesos, historias o anécdotas, en cierto orden y con una determinada presentación.
Existen 3 tipos de narrador:
  •       Omnisciente: Narra en tercera persona, ya sea singular o plural, conoce todo el mundo narrativo (lo que sucede, lo que sucedió y lo que sucederá). También conoce los sentimientos y pensamientos de los personajes, es como un Dios dentro de la obra.


Ejemplo:
"Sintió un frío en el pecho, tuvo miedo y se desvaneció sobre el piso helado de la recámara. Desde la otra parte de la casa lo observaba su madre temerosa e intrigada, aunque sabía bien lo que estaba pasando"
En este fragmento, vemos que hay un narrador en tercera persona, que está narrando desde afuera lo que ve, una especie de "voz", y que además, lo sabe todo, pues conoce cómo se siente la persona de la que está hablando y las sensaciones que experimentó.

·        Testigo: El narrador testigo está incluido en la narración pero en este caso no es parte de ella, sólo cuenta lo que ve, en calidad de testigo, sin participar directamente en los acontecimientos. Narra en primera persona y en tercera las acciones de otros personajes, además siempre se incluye dentro de la narración pero sólo como un observador. Este personaje sólo narra lo que presencia y ve.
Ejemplo:
"Esa mañana lo vi como todas las anteriores. Estaba parado en la esquina, pero no en la actitud de siempre; obviamente todos mirábamos al mismo punto que causaba la atención principal. Un horrible accidente, y era su esposa quien ocupaba el lugar de “accidentada". Crónica de una muerte anunciada.
·        Protagonista: Cuenta su propia historia. Es el personaje principal y todo lo que sucede lo sabemos a través de él. El narrador protagonista cuenta su historia en primera persona con sus palabras, centrándose siempre en él mismo. Es el poseedor de la situación, organiza hechos y expresa criterios como le conviene.
Ejemplo:
"Ayer me apetecía tomar un helado. Estaba sentado en un banco, en el parque, y la heladería quedaba al otro lado, cruzando la calle. Me levanté rápido y fui hacia allí, pero no miré al cruzar la carretera y un coche me atropelló. Por suerte no fue fuerte el impacto, el conductor me vio y pudo frenar, pero, aún así, ahora estoy en el hospital, en observación durante 24 eternas horas en las que me obligan a permanecer aquí tumbado en la cama..."
A veces resulta un poco confusa la narración del Testigo y el Omnisciente, la diferencia está en que el omnisciente a pesar de saber lo que sucede en la obra, no participa de ella como sí lo hace el testigo, además, el omnisciente conoce cómo se sienten interiormente los personajes y describe esos sentimientos, pues es como un Dios dentro de la obra. Mientras que el testigo sólo puede inferir estados de ánimo pero no sabe a ciencia cierta si es así como se sienten los otros personajes.
Organización secuencial:
La forma en la que son narrados los acontecimientos en la obra. Puede ser:
·        Lineal: Los acontecimientos ocurren en un orden lógico desde que la historia empieza, hasta que termina.
·        Perturbada: Los acontecimientos no siguen un orden lógico, sino que puede empezar con el final y luego seguir la historia a partir de ahí.
Tiempo:
Corresponde a la manera en que está organizada la historia, si su orden es lineal (cronológica) o si ha sufrido alteraciones (por ejemplo que comience por el final),
Se dan dos tipos de tiempo:
·        Tiempo cronológico: Se menciona orden y fecha en los acontecimientos, días transcurridos, horas, minutos.
Ejemplo:
Hacía… ¡siete años! Que tenía ganas de beber un vaso de agua fresca y pura de aquella resonante tinaja.



·        Tiempo psicológico: El tiempo es percibido o expresado por los personajes, sin que se mencione con exactitud.
Ejemplo:
Lo primero que se llevaron fueron los muebles de la casa (todo esto antes de que nosotros viviéramos en Hatillo).


Estilo de la narración:

En la narración quien relata los hechos asume un estilo específico para contar y organizar los sucesos, esto representa al modo en cómo está dicha la historia, si el narrador habla de modo monologal y manifiesta él las intervenciones de los personajes o les permite hablar libremente dentro del texto, estableciendo su participación en diálogos.

Las formas que tiene el narrador para entregar el relato son:
·       
            Estilo Directo: Es cuando el narrador plasma de modo textual el o los diálogos de los personajes y entre ellos, sin intervenir ni tomar parte activa de sus expresiones discursivas; esto implica que los personajes mismos son los que hablan y queda manifiesto con la utilización de comillas.

Ejemplo:
Mi padre me pregunta: “¿Has terminado los deberes?”.
Pedro  me ha dicho: “Voy a estudiar economía”.

·        Estilo Indirecto: Queda en evidencia la presencia del narrador en el discurso de la historia y significa que éste posee la exclusividad y monopolio del lenguaje, cediendo la palabra a los personajes cuando él quiere hacerlo o expresando las ideas de los participantes pero a través de su voz: es decir, los personajes están subordinados a él y utiliza la conjunción “que” para dar paso a la palabra del otro.

Ejemplo:
Mi entrenador ha dicho que debemos seguir sus instrucciones.
Mi padre me pregunta que si he terminado los deberes.

Registros del habla:
Existen distintas formas para comunicar lo que se quiere decir dentro de un contexto, dependiendo de la situación comunicativa, el nivel sociocultural y de las relaciones simétricas o asimétricas que se generen. En otras palabras, los autores escriben sus obras con diferentes “tipos de lenguaje”, que se adecuan a múltiples situaciones, dependiendo del contexto que quiera dar a conocer.

Los registros del habla más comunes son:

Culto: Sistema del habla empleado por personas cultivadas o con cierto grado académico; por esta razón aquí se incluyen los niveles científico y literario.
Ejemplo:
“Te alegrarás de saber que ningún percance ha acompañado el comienzo de la empresa que tú contemplabas con tan malos presagios.”





Popular: Escaso conocimiento cultural, vocabulario sencillo, pero no vulgar.
Ejemplo:
“Esta finca ya se la van a entregar a la Yunai y está casi abandonada, pues todos los españoles se han ido pa´l Pacífico y hay muy poca gente de color.”

Coloquial:  Es el empleo del lenguaje , de alguna forma, en un contexto informal, familiar y distendido, con vocablos caracterizados por su uso común, frecuente y directo que se alejan de todo tipo de retórica y, en cierta medida, de la norma culta, es llamado también connotación.
Ejemplo:
¡Ponerse las pilas!... se refiere a poner atención, ponerse atento.
¡Es pan comido!... refiriéndose a algo que se considera fácil de hacer.
¡Ver el mundo color de rosa!... ver algo de una forma irrealmente positiva.


Poético: Es un lenguaje figurado (connotativo) que emplea las palabras con significados distintos a los verdaderos. El poeta utiliza diferentes figuras retóricas o recursos para dar elegancia, belleza y profundidad a lo que dice
Ejemplo:
“Su boca era un tesoro de cuentos.”

Técnico: Este lenguaje está formado por la jerga de la tecnología en el cual se utiliza.

Ejemplo:
Una bomba de calor es una máquina utilizada para transmitir energía, a través de calor, de un lugar a otro, como en un refrigerador que se obtiene el calor del interior y se manda al exterior, o un calefactor de agua para una alberca, que toma el calor del ambiente y con eso calienta el agua de la piscina.”

 Figuras literarias:
Las  figuras literarias (llamadas también figuras de retórica o recursos literarios) son  recursos del lenguaje literario utilizados por el poeta para dar más belleza y una mejor expresión a sus palabras; es decir, el  poeta usa estos recursos para dar mayor expresividad a sus sentimientos y emociones íntimas, a su mundo interior.

Las figuras literarias son:

El epíteto: Es uno de los recursos más frecuentes en el lenguaje literario, corresponde a una adjetivación especial; en efecto, los epítetos son adjetivos ornamentales, no estrictamente necesarios para la comprensión de un mensaje. Es un adjetivo con carácter connotativo y finalidad estética sin que afecte en nada nuevo al sustantivo al que hace referencia.

Ejemplos:
“la verde hierba”, “la sangre roja”.

La onomatopeya: Persigue una finalidad imitativa de sonidos o ruidos de la naturaleza, animales u objetos.

Ejemplo:
 “El tan tan tan de las campanas …”

El símil o comparación: Figura retórica que consiste en relacionar dos términos entre sí para expresar de una manera explícita la semejanza o analogía que presentan las realidades designadas por ellos. Esa relación se establece, generalmente, por medio de partículas o nexos comparativos: “como”, “así”, “ así como”, “tal”, “igual que”, “tan”, “semejante a”, “lo mismo que”, etc.

Ejemplo:
“Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder”

Hipérbaton: Consiste en alterar el orden lógico de las palabras en una oración; esto es, colocar el sujeto, verbo o complementos en otro orden.

Ejemplo:
“En caballo con alas hacia acá se encamina”. Debería estar en orden lógico: “el caballo se encamina acá con alas”.

La Metáfora: Es una identificación de un objeto con otro en virtud de una relación de semejanza que hay entre ellos, es decir, una comparación. se viene considerando la metáfora como una comparación implícita, fundada sobre el principio de la analogía entre dos realidades, diferentes en algunos aspectos y semejantes en otros.
En toda comparación hay un término real, que sirve de punto de partida, y un término evocado al que se designa generalmente como imagen.
 Ejemplo:
“Su cabellera es una cascada de oro”, “Tiene dientes de perla”.



Hipérbole: Consiste en exagerar las propiedades de un cuerpo o asunto determinado.

Ejemplo:
“Cada zapato podría ser la tumba de un filisteo”. “Lloró un mar de lágrimas”.

Personificación o humanización. Consiste en atribuir cualidades humanas a animales, objetos, plantas.

Ejemplo:
“En un vaso olvidada se desmaya una flor”; “La ciudad sonreía dulcemente”.

Paradoja: Es una contradicción aparente: “al avaro, las riquezas lo hacen más pobre”. Se puede observar que la Paradoja consiste en ideas aparentemente contradictorias, pero que en realidad no lo son.

Ejemplo:
 “Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero”.

Perífrasis: No se presenta la idea directamente sino dando un rodeo.
Ejemplo:
“Los amigos de lo ajeno” en vez de “ladrones”.

Figuras de construcción:
Estas figuras modifican la estructura de la frase, pues ordinariamente ésta empieza por el sujeto, el predicado y los complementos, pero mediante el uso de estas figuras se altera el orden para producir nuevos significados.

Tipos de figuras de construcción:

Anáfora: Consiste en la repetición de una palabra o un vocablo al principio de cada verso con la finalidad de remarcar una idea.

Ejemplo:
"En cada rocío del amanecer
En cada sonrisa de un niño
En cada persona que sufre
Ahí esta Dios".

La aliteración: Repetición de uno o varios fonemas, con una frecuencia perceptible. Combina sonidos iguales o parecidos, dentro de una estrofa, oración o cláusula.

Ejemplo:
 “...El breve vuelo de un velo verde” “...El goloso glogloteo de las gaviotas”.

Encabalgamiento: Cuando una idea no termina completamente en un reglón sino que continúa en el siguiente.

Ejemplo:
“Me dijo que esa noche
regresaría, y esa noche
yo estaba esperándolo”.

Reiteración: Es la repetición de una palabra dentro de un mismo verso.

Ejemplo:
Quién lo soñara, quien lo sintiera, quien se atreviera...”.



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